Se vendía pescado frito con cerveza o vino, siempre había algún borracho durmiendo mientras el resto se divertía comiendo, tomando y fumando; estaba lleno de humo y había un olor insoportable. La caseta del “cojo” quedaba expuesta al público y cuando se cortaba la película no era raro que le lanzaran tomates en señal de protesta.
Inaugurado en el año 1911, se ubicaba en el Pasaje Quillota Nº 54, donde hoy se emplaza una serie de tiendas de diversos rubros. Increíblemente, parte de su estructura aún sobrevive sin techo y en donde estuvo su platea crecen verdes arbustos.
En él se desarrollaban espectáculos populares y se daban películas en español. Funcionó también como teatro de variedades, con títulos picarescos y contingentes a la época. Aquí tuvo sus primeras versiones el show de “El Gordito de la Noche”.
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Sólo una vez asistí a ese cine, sólo por la circunstancias de que estaban agotadas las entradas en casi todas las otras salas. Esto debió ser allá por 1968. Sólo recuerdo las escenas finales de la película, la que seguramente se trataba del general Custer.
Lo que más llamó mi atención del cine Chile fue el hecho que la galería no estaba sobre la platea, sino a continuación. Ambos espacios sólo estaban separados por un muro que se levantaba al final de la platea donde quedaba un pasillo para circular.
Había un dicho en esa época. Se decía que tras la función, las pulgas nos iban a dejar a la micro.
Ahi las cosas que tiraban de la Galucha, no te caian en la cabeza, sino que en el cuello o la espalda !!!!
Jajajajaja